Economía

Ancap alertó por desajustes que deterioran sus finanzas y por el subsidio millonario del supergás

La empresa Ancap presentó este martes el balance de la compañía correspondiente al primer trimestre del año, que tuvo un resultado positivo de US$ 28 millones. Esas ganancias se explican en gran medida por ventas con costos de producción de finales de 2020 y anteriores a la suba internacional del petróleo. A eso se suma el componente estacional de las ventas de supergás (GLP) que hace que el efecto del subsidio se note menos en los resultados que en los  meses de invierno.

En la actualidad el ente enfrenta dificultades que se empezaron a agravar a partir de abril, debido a la postergación que ha tenido el ajuste en los precios de los combustibles que hoy no reflejan la evolución de los costos.

El presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic, afirmó que la situación patrimonial “es sólida”. De todas formas, alertó por la situación financiera ya que “no es sostenible” y “es cada vez más comprometida”. “Ninguna empresa puede vender sostenidamente por debajo de sus costos de materia prima”, insistió durante la presentación virtual de resultados. 

Para atender la urgencia de caja, la empresa ya solicitó autorización al Poder Ejecutivo para renovar créditos bancarios inicialmente por US$ 40 millones como informó El Observador la semana pasada. Esa cifra podría incrementarse en el correr del año como forma de compensar la pérdida de ingresos.

Las autoridades también hicieron hincapié en el subsidio indirecto del precio del supergás, que al cierre de 2021 se proyecta en casi US$ 100 millones si no hay aumento en el precio de venta al público.

Ancap

Los números

De acuerdo a la presentación del balance, el grupo Ancap -incluyendo subsidiarias- cerró el trimestre con un resultado operativo positivo de US$ 35 millones. Eso fue contrarrestado por una pérdida financiera de US$ 21 millones en gran medida por la variación del tipo de cambio.

En tanto, las empresas vinculadas al grupo aportaron ganancias por US$ 9,5 millones, y contabilizando otros US$ 4 millones de resultado por impuestos a la renta, el resultado global fue positivo en US$ 28 millones.

Los ingresos netos tuvieron una caída de 3,5%. Eso se explicó por la disminución de ventas de gasolinas en el mercado interno y la suba de Imesi, márgenes y bonificaciones que fueron compensados parcialmente por el aumento de 6,9% del precio de venta al público de algunos productos. Esa corrección significó para Ancap solo un 3% de aumento de ingresos.

Según el balance, del total de ingresos percibidos por la empresa, un 47% se destinó a la recaudación de impuestos, aplicación de tasas y pagos de los costos de distribución secundarios, y el 53% restante fueron ingresos efectivos para cubrir la operación de la empresa.

Ancap

“Brecha insostenible”

La no adecuación del precio de venta a la evolución del mercado internacional significó para Ancap una pérdida de ingresos de US$ 28 millones, que se verá reflejado en pérdidas económicas de trimestres posteriores. De hecho, para fines de mayo la pérdida de ingresos por la diferencia acumulada entre los ingresos reales de Ancap y el precio de referencia Ursea representará una pérdida de ingresos que se estima en US$ 84 millones.

Ancap.

Además, se considera que la brecha con los precios de paridad agrava el peso del subsidio del supergás, que en el primer trimestre de año ascendió a US$ 15,5 millones. El ente debe licuar ese subsidio con las tarifas de otros combustibles que comercializa al público como el gasoil o la nafta. En el Poder Ejecutivo consideran que hoy no están dadas las condiciones políticas para cortar con ese subsidio en forma abrupta, en parte, por el contexto de la pandemia. 

En la presentación del balance, la empresa señaló que “la brecha entre el valor de mercado de este producto y el precio recibido por Ancap (antes de los costos de distribución, subsidio implícito) crece a un ritmo insostenible”.

“Si no se registraran aumentos en el precio del supergás estamos proyectando una diferencia con lo que debería de costar de US$ 99 millones de subsidio indirecto de Ancap”, afirmó el gerente general de la empresa Ignacio Horvath durante la presentación. Ese precio de venta al público implica una renuncia fiscal de US$ 23 millones.

Hoy si se acompasara a la nueva metodología de fijación de precios, el valor al público del supergás debería ser de unos $ 100, casi el doble que en la actualidad.

A la espera del PPI

Aunque el gobierno tiene desde enero la potestad de revisar los precios mensualmente, hasta ahora ha resuelto no hacer cambios en las tarifas de los combustibles para priorizar la recuperación de la actividad económica y los sectores productivos.

Ancap está a la espera que comience a aplicarse mensualmente el nuevo esquema de fijación de precios que toma como referencia el Precio Paridad de Importación (PPI) más un factor X por litro para manejar los sobrecostos del ente.

Se considera que eso permitirá tener una mejor planificación financiera y además modificar el modelo de cobertura de riesgos para que sea acorde a las nuevas reglas de juego que se proponen para el mercado de los combustibles. “Hoy está el riesgo implícito de tener inventarios y al momento de vender el precio internacional haya bajado. La empresa se expone a tener inventarios caros y no poder cubrirlos con sus ingresos”, alertó Stipanicic.




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