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40 años gobernando con mano de hierro

A raíz de las protestas populares de 2011 en Siria, el presidente Bashar al Asad promulgó una nueva Constitución y una serie de reformas para “democratizar” sobre el papel el sistema político con el que su padre, Hafez, había garantizado la perpetuación de la familia en el poder desde 1971. Su segura victoria en las presidenciales de este miércoles será un duro golpe más para la oposición que ansía su caída.

Tras cinco décadas de mandatos consecutivos entre padre e hijo y ante los comicios presidenciales de este miércoles, estas son las claves del funcionamiento e historia reciente del sistema político y electoral sirio:

El Partido Baaz

El antimperialista y socialista Partido Baaz, fundado en Damasco en 1943, llegó al poder en Siria tras un golpe de Estado en 1963, cuando ya contaba con bastante influencia en las políticas del país y filiales en varios países árabes.

En 1966, apenas tres años después de tomar las riendas del país, el Baaz volvió a protagonizar un nuevo golpe de Estado, en esta ocasión “interno”, en el que los militaristas derrocaron a los líderes tradicionales y fundadores de la formación política.

El presidente sirio Bashar al Asad. Foto EFE

El presidente sirio Bashar al Asad. Foto EFE

Hafez al Asad, miembro del partido desde 1946, participó en ambos motines, convirtiéndose en comandante de las Fuerzas Aéreas tras el golpe de 1963 y en ministro de Defensa tras el de 1966. En 1970 orquestó un tercer golpe para hacerse con la jefatura del Estado.

Al Asad padre

Al Asad fue presidente del país árabe desde 1971 hasta su muerte en 2000, periodo en el que empleó el puño de hierro con sus opositores y adversarios, perpetrando la denominada Masacre de Hama (oeste) en 1982, cuando reprimió una rebelión de sus oponentes islamistas de los Hermanos Musulmanes dejando miles de muertos.

Todo ello ocurrió al amparo de la Constitución promulgada en 1973, que si bien describía al país como un “Estado democrático, popular, socialista y soberano“, también establecía que “el partido líder de la sociedad y el Estado” era precisamente el Baaz.

Hafez al Asad en 1997. Foto Reuters

Hafez al Asad en 1997. Foto Reuters

De acuerdo con aquella Carta Magna, la formación política era la que proponía al Parlamento un candidato a la Presidencia, “árabe sirio” y “mayor de 40 años”, y el elegido debía ser refrendado por votación popular.

Este sistema permitió a Al Asad encadenar varios mandatos consecutivos de siete años cada uno hasta su fallecimiento, obteniendo en cada consulta popular el respaldo de casi el 100 % de los votantes.

Al Asad hijo

Poco después de la muerte de su padre y tras enmendar la Constitución para rebajar la edad mínima de los candidatos presidenciales a 34 años, los que tenía Bashar en aquel entonces, Al Asad hijo fue encumbrado como nuevo líder.

Oftalmólogo de profesión, se presentó al mundo como un líder reformista aunque sólo en apariencia. Cuando en 2011 estallaron las protestas contra su Gobierno, las reprimió con violencia, aunque accedió a implementar una serie de cambios cosméticos, incluyendo un decreto por el que se permitía la formación de otros partidos políticos.

Al año siguiente, una nueva Carta Magna, todavía en vigor en la actualidad, abrió la puerta al multipartidismo al eliminar el artículo del texto de 1973 que establecía el Baaz cómo único partido, además de instaurar un nuevo sistema por el que el presidente debe ser elegido por sufragio.

En 2014 y en pleno conflicto armado tuvieron lugar las primeras elecciones con más de un candidato, en las que Al Asad obtuvo el 88,7 % de los votos.

​En reuniones oficiales, conversaciones o visitas al frente este hombre de 55 años con frecuencia habla en un tono calmo pero firme, salpicado de pausas y esbozos de sonrisas.

Inclusive en el momento cúlmine de la guerra civil, se mantuvo imperturbable, convencido de su capacidad para abatir a una rebelión que denunció como “terrorista” y fruto de “un complot” para derrocarlo urdido por países enemigos.

Bashar al Asad vio su destino cambiar con la muerte en un accidente de tránsito en Damasco, en 1994, del “delfín” Basel, su hermano mayor. Entonces se vio obligado a abandonar Londres, donde conoció a su esposa Asma, una sirio-británica que trabajaba en la ‘City’ para JP Morgan.

Tras la muerte de Hafez al Asad, en 2000, lo sucedió tras un referéndum y sería reelegido en 2007.

Entonces, con apenas 34 años, encarna una figura reformadora, ágil para iniciar la liberalización económica y una relativa apertura política del país.

Comienza inyectando una tímida dosis de libertad, pero la “Primavera de Damasco” será de corta duración. Los opositores serán rápidamente silenciados y encarcelados.

En cuanto a una apertura económica, ve emerger una guardia próxima que acapara la riqueza y, por lo tanto, se profundizan las desigualdades sociales.

La Primavera Árabe

Cuando, en el marco de la Primavera Árabe, la revuelta explota en su país en marzo de 2011, la reprime sin piedad, provocando una militarización del levantamiento que se transforma en conflicto armado.

En más de diez años de guerra con un saldo provisional de más de 388.000 muertos, no hace concesiones para compartir el poder, lo que confirma su áspero carácter.

Sin embargo, físicamente, Bashar al Asad no corresponde con la imagen tradicional del dictador. Muy raras veces con uniforme militar, prefiere los trajes bien cortados, las corbatas sobrias y parece más un alto ejecutivo.

Padre de dos varones y una niña, no cambió mucho sus hábitos cotidianos durante la guerra, de acuerdo a sus allegados.

Gracias al apoyo de sus padrinos iraníes y rusos, logró recuperar dos tercios del territorio de su país.

A nivel interno, merced a su “perseverancia y rigor”, ha logrado “monopolizar los poderes de decisión y garantizar el apoyo absoluto del ejército”, explica un investigador en Damasco.

Actualmente, su equipo electoral intenta transmitir la imagen de un estadista moderno, trabajador y proyectado hacia el futuro.

Las fotos lo muestran trabajando en su oficina, o participando en una campaña de reforestación, así como visitando una fábrica o posando junto a soldados en el frente.

“Asad está a punto de convertirse en ex y próximo presidente de Siria”, resume Nicholas Heras, del Newlines Institute de Washington. Está haciendo todo, al igual que sus socios, “para imponer esta realidad”.

¿Democracia?

La Constitución de 2012 sólo permite candidatos a la Presidencia que hayan residido en Siria durante la última década, impidiendo a la oposición en el exilio concurrir y limitando esta posibilidad a los opositores internos tolerados Damasco.

Asimismo, el texto establece que solo serán tenidos en cuenta aquellos aspirantes que reciban el respaldo de al menos 35 miembros del Parlamento, donde el Partido Baaz y su coalición Frente Nacional progresista cuentan con una mayoría asegurada.

Desde finales de 2019, Gobierno y oposición dialogan en Ginebra para redactar una nueva Constitución como parte del plan de paz adoptado por la ONU en 2015, que representaría el marco legal para la celebración de elecciones libres en Siria.

Con esas negociaciones en punto muerto, está previsto que Al Asad salga reelegido el miércoles para el que debería ser su último mandato, pues la actual Carta Magna sólo le permite estar en el poder dos periodos “sucesivos” de siete años cada uno.

Fuente: EFE y AFP

PB​

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