Espectáculos

30 de años de la película que desafió a Hollywood con un mensaje que sigue vigente

Un beso, un salto al vacío y una premisa: “nadie nos va a creer”. En 2021 se cumplieron 30 años del estreno de Thelma y Louise, una película que prometía hacer temblar las estructuras de la industria de Hollywood. Pero tuvo que esperar.

Thelma Dickinson, interpretada por Geena Davis, y Louise Sawyer, con la actuación de Susan Sarandon, salen en una escapada de fin de semana a las montañas en un Ford Thunderbird turquesa de 1966, pero en la primera parada un hombre abusa de Thelma en el estacionamiento de un bar. “Solo nos estábamos divirtiendo”, argumenta el agresor cuando siente el frío del revólver calibre 38 que Louise le pone en la cabeza. El tipo no muestra arrepentimiento, ella le dispara al pecho y cae muerto sobre el baúl de un auto con los pantalones abiertos. “Cuando una mujer llora de esa manera no está teniendo ninguna diversión”, le dice antes de disparar, en una frase que es imposible desvincular del “No es No” de la corriente feminista contemporánea. Es que, a pesar de sus 30 años, Thelma y Louise sigue siendo relevante.

Cuando Thelma propone que hay que ir con la policía, el argumento de Louise es devastador: nadie les va a creer. En ese momento la escapada de fin de semana se transforma en una fuga con dirección a México, pero sin pasar por Texas. En el camino los personajes desenvuelven su personalidad y se adueñan de su destino. 

Una road movie de acción, ¿con mujeres? 

Callie Khouri trabajaba como asistente de producción de una agencia de Los Ángeles que se dedicaba a hacer videos musicales. En 1987, cansada del mundo publicitario, esbozó la idea de una película que rompería con los roles establecidos en Hollywood; el tipo de película que habitualmente protagonizarían dos hombres rudos y musculosos armados hasta los dientes, como Stallone o Schwarzenegger. Pero no: “dos mujeres entran en un raid delictivo. Se van del pueblo, dejan atrás a sus trabajos y a sus familias. Matan a un tipo, roban una tienda y se acuestan con un muchacho más joven”, escribió Khouri, que rescató el formato de la road movie y escribió una historia profunda y personal.

Los números no estaban a su favor. En 1988, un año antes de que comenzara con la producción de la película, siete de las 50 producciones más taquilleras tenían una protagonista femenina y sólo dos habían sido escritas por mujeres, según consignó El País de Madrid. Sin embargo, luego de su estreno el 24 de mayo de 1991, fue un éxito de taquilla y, bajo la dirección de Ridley Scott, terminó ganando un Oscar a mejor guion, un Bafta y un Globo de Oro. En Uruguay, se vio por primera vez el 29 de febrero de 1992 en el cine Libertad, en el centro de Montevideo.

El elenco original incluía a Michelle Pfeiffer y Jodie Foster en la piel de las dos mujeres convertidas en fugitivas. Quién sabe cómo habría sido esa película, pero seguro que no sería lo mismo. Thelma y Louise también fue la plataforma que lanzó a un joven Brad Pitt a la fama, si bien había participado de algunas películas antes, y lo colocó en el lugar del sex-symbol de los 90 al elegirlo para el rol de JD, el amable ladrón que tiene una aventura de una noche (¿era posible que una mujer casada se acostara con un hombre más jóven?) que inspira a Thelma a robar un supermercado en la ruta.

Aunque actualmente la película es considerada un clásico del cine y se imprimió en el imaginario de la cultura popular de los 90 —o díganme si cuando piensan en un viaje de amigas no se les viene a la cabeza una escena de las dos mujeres con los pelos al viento en el descapotable verde—, el estreno del filme agitó las aguas de la industria del cine. Mientras algunos la consideraron degradante para los hombres y otros criticaron la respuesta violenta de las mujeres armadas ante las agresiones de los tipos que se cruzan en su camino —algo irónico, cuando el mismo año la película con mayor recaudación fue Terminator 2—, algunos críticos del momento aseguraron que era el germen de una reestructura de la industria, con más talentos femeninos delante y detrás de cámaras. 

La periodista Becky Aikman publicó en 2017 el libro Off the cliff: How the Making of Thelma & Louise Drove Hollywood to the Edge, donde sostiene que aquella revolución de género que se auguraba luego del estreno de la película nunca llegó. Al menos a corto plazo. “Estaba emocionada y esperé con todo el resto del mundo que esto pasara. Y esperé. Y esperé”, comentó Davis, Thelma en la película, a The Hollywood Reporter en 2016. 

Un informe del Centro de Estudios de Mujeres en TV y Cine de la Universidad de San Diego, reveló que en 2020 sólo el 29% de los roles protagónicos de las grandes películas de Hollywood fueron femeninos, exactamente el mismo porcentaje que en 1989. De acuerdo al relevamiento, en 2019 el porcentaje alcanzó un 40%, luego del empuje de la ola del MeToo que parecía desarmar las estructuras machistas de la industria.

Según el libro Thelma & Louise, escrito por Marita Sturken y publicado por el British Film Institute, la película sigue siendo para una generación de mujeres (y hombres) que constituyeron su audiencia primaria en los 90 una película querida e influyente. “La película abrió el debate sobre las relaciones de poder entre los géneros mucho antes de tiempo”, sostiene. Thelma y Louise son personajes complejos, divertidos y también oscuros. Salen del estereotipo de mujeres en roles secundarios que, para la época, si eran lindas también eran tontas. 

“Me hizo darme cuenta de las pocas oportunidades que les damos a las mujeres para que salgan de una película sintiéndose inspiradas y empoderadas por los personajes femeninos. Lo cambió todo en mi forma de elegir mis papeles futuros en el cine”, dijo Davis en la entrevista con The Hollywood Reporter, quien en 2004 creó Instituto Geena Davis sobre Género en los Medios, que se dedica a estudiar y promover la paridad de género en las películas de la industria estadounidense.

Ellas quedaron esperando la explosión. El momento en que todo volara por los aires, como el camión del conductor libidinoso que las molesta durante todo el camino. Pero no sucedió. Treinta años después, la premisa de la película sigue tan vigente como a finales del siglo pasado.




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