Lang Lang: “Tengo la madurez necesaria para las ‘Variaciones Goldberg'”

Es el rey Midas del piano en nuestro siglo. Lang Lang (Shenyang, China, 1982) es, en su país y en medio mundo, tan popular como Lady Gaga y desde luego muchísimo más que Mao Zedong. Tiene un talento musical extraordinario. Ha vendido millones de discos, encabeza todas las listas de éxitos en música clásica. La revista Time lo ha incluido en la relación de las personas más influyentes del mundo. Ha tocado para Obama, para el papa Francisco, para la reina de Inglaterra.

Y ahora, a sus 38 años, el pianista más famoso del planeta se encierra en sí mismo y se enfrenta al mayor desafío artístico de su carrera: grabar las monumentales Variaciones Goldberg, de Johann Sebastian Bach. Algo que no puede hacer cualquiera. El doble CD, producido por Deutsche Grammophon, se acaba de presentar.

Las Goldberg son una de las cumbres de la música universal, como la Novena de Beethoven, el Requiem de Mozart o –para los pianistas– la Sonata en Si menor de Liszt. Todos los grandes intérpretes la han grabado. "Todos no", sonríe Lang Lang, "Rubinstein no lo hizo. Y otros genios del piano, tampoco. Hay grabaciones legendarias, como las dos de Glenn Gould, la de Murray Perahia, Barenboim… Pero no todos los grandes lo intentaron. Es que es una obra tremenda. Lleva mucho tiempo no ya aprenderla, sino analizarla, digerirla, hacerla tuya, meterte dentro… Las Goldberg marcan un antes y un después en la vida de un pianista. Yo creo que ya tengo la madurez suficiente como para haberlo intentado. Me siento muy honrado de haberlo hecho".

Pero es que Lang Lang, extremo como es, impetuoso y desbordante, no las ha grabado una vez sino dos. Como puede comprobarse en el disco, hizo una grabación en estudio. Y luego otra en público. ¿Dónde? Pues nada menos que en la iglesia de Santo Tomás, de Leipzig, a diez metros de la tumba de Bach, que se pasó en ese templo muy buena parte de su vida. Cuando acabó el concierto, Lang Lang caminó hasta la lápida se arrodilló y saludó ceremoniosamente al genio. ¿En qué se diferencian las dos grabaciones, hechas en fechas muy próximas?

"Pues son diferentes. Es que es imposible tocar las Goldberg dos veces igual. En el estudio estaba enormemente concentrado, dediqué varios días a grabar y escuchar, grabar y escuchar. Pero en la iglesia de Santo Tomás fue… Cómo explicarlo… Cuando yo toco en una sala de conciertos suelo ser mucho más expansivo, más espontáneo que en el estudio. Pero esto no era una sala de conciertos. Era la casa de Bach, allí estaba su tumba, allí estaba él… ¡Quién sabe si no estaba allí su espíritu escuchando! (risas). Y fue muy emocionante, muchísimo. Había dedicado varios días a recorrer la ciudad, a tocar en el órgano en el que tocaba él, visité su casa (que ahora es un museo)… Me preparaba para el concierto. Y el resultado fue totalmente diferente al de la otra grabación. No sé, no puedo describirlo".

Lang Lang ya había tocado antes las Goldberg. La primera vez que lo hizo en público tenía diecisiete años. "Fue bien, pero hay cosas que son imposibles", dice. "Mira, por ejemplo, la variación nº 25, mi favorita. Para tocar eso, para entender eso, tienes que haber sentido un dolor que nadie ha sentido cuando es un muchacho. Es una pieza enormemente emocional, llena de dolor, pero también de esperanza. Es, con mucho, la más complicada y la más intensa de todas. Por eso me llevó tanto tiempo grabarla: tardé en encontrar esa oscuridad. Para abordar esa pieza tienes que haber vivido mucho, tienes que haber sufrido, tienes que haber caído y aprendido a levantarte. Y tienes que aprender a transmitir todo eso, tan complicado, con tu corazón y con los dedos sobre el teclado. Es muy difícil, no lo puede hacer cualquiera. Y menos un jovencito impetuoso y feliz de 17 años".

Oyéndole, da la sensación de que para Lang Lang, Bach era un músico romántico. Y Bach muere en 1750, en pleno Barroco, cuando faltaba casi un siglo para que la… "¡Pero es que Bach sí era un músico romántico!", salta el pianista, de nuevo exultante; “obviamente no pertenece a ese periodo histórico, pero era una persona amorosa. Muchas de las partes lentas de esta obra, como las Variaciones 13, 15 o 20, son románticas y plenamente emocionales, aunque obviamente tienes que interpretarlas dentro del modelo del barroco. Así que su romanticismo no es como para hacerte volar. Es de tener los pies en la tierra, pero de una manera muy espiritual. Por eso Bach, para mí, sí fue un músico romántico, aunque fuese del periodo barroco. Y eso me encanta".

¿Volverá a grabar las Goldberg, como hicieron Glenn Gould o Wanda Landowska? "Sí me gustaría", sonríe Lang Lang, pero dentro de muchos años. Yo seré otra persona y encontraré en esa música cosas que no puedo ver ahora. Porque Bach, y sobre todo esta obra, va contigo a lo largo de tu vida. Siempre te enseña cosas, tengas la edad que tengas".

Fuente

DEJANOS TU COMENTARIO
NO TE OLVIDES DE COMPARTIRLO: