Sectores más poderosos deberían contribuir a enfrentar la crisis, porque un tercio de la riqueza está en manos del 1% más rico

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En las últimas horas, el Parlamento sancionó el proyecto de Ley del Gobierno por el cual se crea el “Fondo Solidario Coronavirus” con el objetivo de atender la crisis sanitaria, económica y social, producto de la expansión del coronavirus COVID-19.

El Fondo se compondrá de ganancias de organismos públicos e ingresos y retribuciones de jerarcas y funcionarios públicos que superen los 80 mil pesos líquidos.

El hecho de que parte de los funcionarios públicos aporten al Fondo generó reparos tanto en el Frente Amplio como en el PIT-CNT.

En efecto, el 27 de marzo, el presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, manifestó -tras conocerse la iniciativa del Ejecutivo- que le preocupa que en la propuesta de recorte salarial “no se incluya a sectores del capital”.

Asimismo, el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT manifestó, a través de una resolución, que los trabajadores están dispuestos a poner el hombro y contribuir ante la emergencia, pero denunció falta de equidad y preguntó: “¿de qué forma contribuye a la salida colectiva del país, el sector más rico de la sociedad?, tales como: sectores empresariales que, aún en estas circunstancias, sostienen sus ganancias; aquellos que, aprovechándose del mal de muchos, ponen los precios a su antojo en los productos básicos que necesita el pueblo; las empresas beneficiadas por exoneraciones o zonas francas; los sectores agroexportadores, que no paran de facturar; los que se han beneficiado de la suba extraordinaria del dólar en estas últimas semanas”.

Los sectores más ricos del Uruguay

En un trabajo sobre la distribución de la riqueza en Uruguay, elaborado por Mauricio De Rosa, titulado: “Wealth distribution in Uruguay: capitalizing incomes in the dark (Distribución de riqueza en Uruguay: capitalizando ingresos en la oscuridad)”, del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración de la Universidad de la República, se detalla que “al menos un tercio de la riqueza es poseída por el 1% más rico”.

En el artículo, la distribución y composición de la riqueza en Uruguay es estimada para el año 2012, empleando el método de capitalización, que consiste en “estimar la riqueza de los individuos, a partir de sus ingresos por capital y las tasas de rendimiento asociadas a los mismos”.

El autor expresa que “las estimaciones se basan en registros tributarios, que cubren a tres cuartas partes de la población y que son complementados con información proveniente de la Encuesta Continua de Hogares y estimaciones propias de la riqueza agregada nacional, calculadas a partir de una variedad de fuentes de información, que incluyen datos catastrales, información financiera del Banco Central del Uruguay, registros tributarios de empresas y de la Encuesta Financiera de los Hogares Uruguayos”.

En el informe, se asegura que la distribución de la riqueza “es uno de los determinantes centrales de la desigualdad de ingresos y de importancia capital en sí misma”.

Los resultados indican que “al menos un tercio de la riqueza es poseída por el 1% más rico, mientras que la participación del decil de mayor riqueza es de 60%”.

De Rosa indica que, por otro lado, “el 50% más pobre posee poco más del 5% de la riqueza, en tanto que el 40% de la población que se encuentra entre la mediana y el décimo decil, posee el 35% de la riqueza”.

“La riqueza inmobiliaria es la forma de riqueza que presenta una distribución menos desigual, en tanto que las riquezas financiera y empresarial se encuentran fuertemente concentradas en el 1% más rico”, afirma el autor.

Estas estimaciones ubican a Uruguay “a medio camino entre países con desigualdad de riqueza muy alta y baja que tienen estimaciones basadas en capitalización”, sostiene el autor.

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